“Memoria perdida, memoria para todos”
Regala memoria, decimos. Regala memoria y ayuda a la investigación. Este es el lema que utilizamos en Fundación ACE para promover la solidaridad de quienes entienden que debemos hacer de la investigación contra la demencia una prioridad. El Dr. Lluís Mallart ha querido sumarse con su donación desinteresada de los derechos de autor de este nuevo libro de relatos Memoria perdida, memoria para todos. (Solicítalo en formato EPUB a acebarcelona.org)
Sus reflexiones sobre el “Alzheimer o cosas similares”, en la entrevista que nos ha concedido, quizá despierten recuerdos, ideales, promesas que se pierden en el día a día vertiginoso.
La estremecedora realidad que describe Memoria perdida, memoria para todos parece hablar de una experiencia vital. ¿Ha tenido usted casos de Alzheimer o demencias cerca? ¿Qué supusieron en su vida?
He tenido algunos amigos que han vivido o viven estas situaciones. Me han hecho pensar. Me adentró en el problema de las personas mayores la lectura de la tesis doctoral La educación sanitaria de las cuidadoras de gente mayor de Montserrat Vall. Y me adentró aún más la propia experiencia personal, a medida que uno va haciéndose mayor…
Y ahora, cada semana, voy a una residencia para visitar a una persona amiga que sufre un ictus. Y una mirada atenta a lo que ven mis ojos a su alrededor me dice que estas dolorosas situaciones deben ayudarnos a hacer memoria en todos esos ámbitos que usted me señalaba antes: el económico, el interpersonal, el político, el legislativo…
El autor de Memoria perdida, memoria para todos
¿Cree que la sociedad está suficientemente informada sobre lo que es la enfermedad? Nunca lo estará del todo. Es muy difícil de comprender…
En el libro hace mucho énfasis en la figura del cuidador, en cómo es un papel olvidado y, sin embargo, cada día más necesario en la vida de las personas afectadas. ¿Por qué?
Se habla mucho de las personas afectadas por estas enfermedades. Se investiga. Se hacen congresos. Se hacen maratones y más. Está bien, muy bien. Pero también están los cuidadores. Muchos de aquellos (que nosotros tratamos como enfermos) pierden la memoria; los cuidadores no la pierden. Viven cada día, incluso cuando no están trabajando, con el recuerdo de todos…
¿Hasta qué punto, como antropólogo, cree que es necesario que el cuidador cuide también de sí mismo? Es cierto que el cuidador debe cuidar de sí mismo, pero también nosotros, como sociedad, debemos cuidar de ellos. Y lo haremos, en primer lugar, si realmente sabemos mostrarles todo nuestro agradecimiento…
Para terminar, Dr. Mallart, una batería de preguntas breves:
Si pudiera cambiar una sola cosa en el mundo, ¿qué sería? Una mirada bien tierna para todo el mundo.
¿Una canción para recordar? Son tantas las canciones que a lo largo de la vida te van acompañando…
¿Una ciudad? Ciudades como París, en momentos de duelo, pero también en momentos de luz y de amplias avenidas donde se puede ver gente de todos los horizontes. Pero también aquellas clarianas de la selva camerunesa como Aseng-Bere, Mvondo, Minsola y Melondo…
¿Una frase? Aquella que decía cantando un trovador africano: “las cosas de la vida se pueden ver de muchas maneras diferentes”.
¿Y un deseo para el futuro? Que el Alzheimer sea cosa del pasado.
Mallart en Kribi (Camerún)
Olot, noviembre de 2015

