Ace 26 septiembre 2017

El artículo de opinión de la Dra. Boada publicado en el periódico ARA

Mi relación con el Alzheimer comenzó hace muchos años en dos lugares distintos. El primero de ellos es el barrio de la Barceloneta. Fue allí donde
empecé a ejercer como médico en lo que entonces era la Residencia de Jubilados. Llegué a conocer cada rincón de aquel lugar. De hecho, cuando empecé allí, querían que hiciera cosas como tomar la tensión arterial a las decenas de personas que pasaban por allí. Me negué: si todos tenían su propio médico de cabecera, ¿qué sentido tenía que yo les tomara la tensión? Entonces, ¿qué hacía yo allí?

La respuesta es sencilla: fijarme en lo que los demás médicos no veían. Así que empezamos a organizar talleres de cocina, educación sanitaria, hábitos saludables… Y allí me di cuenta de que la memoria de algunas de esas personas no funcionaba del todo bien.

Ahora demos un salto a Estados Unidos. El alzhéimer no me es ajeno, pero allí comprendí lo que significa sensibilizar a la sociedad sobre una enfermedad, la importancia de que la gente entienda y comprenda uno de los elementos que les rodea. Si lo entienden, sabrán cómo afrontarlo. Si no, simplemente huirán de él.

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