Formación 10 junio 2026

Dormir bien podría influir en las primeras fases del Alzheimer

La relación entre el sueño y la salud cerebral está cada vez más presente en la investigación sobre el Alzheimer. Un nuevo estudio publicado en Alzheimer’s Research & Therapy, con la participación de Ace Alzheimer Center Barcelona, aporta nuevas evidencias sobre este vínculo. La investigación, desarrollada en el marco del proyecto europeo AMYPAD, ha analizado a más de 400 personas sin deterioro cognitivo que se sometieron a una prueba PET de amiloide para estudiar la presencia de esta proteína en el cerebro.

¿Qué han observado los investigadores?

Los resultados muestran que las personas que presentaban niveles intermedios de amiloide, una situación considerada de transición en las fases iniciales de la enfermedad, y que reportaban una peor calidad del sueño acumulaban esta proteína más rápidamente a lo largo del tiempo. El amiloide es una proteína que puede comenzar a acumularse en el cerebro muchos años antes de que aparezcan problemas de memoria u otros síntomas relacionados con el Alzheimer. Aunque el estudio no demuestra que dormir mal provoque Alzheimer, sí refuerza la hipótesis de que el sueño podría desempeñar un papel relevante en los procesos biológicos asociados a las primeras fases de la enfermedad.

¿Por qué es importante?

Comprender qué ocurre en el cerebro antes de la aparición de los síntomas es una de las grandes prioridades de la investigación actual. A diferencia de otros factores de riesgo, como la edad o la predisposición genética, la calidad del sueño es un factor sobre el que se puede actuar. Por ello, conocer mejor su relación con el Alzheimer podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias de prevención y promoción de la salud cerebral.

La contribución de Ace a la investigación internacional

El estudio ha contado con datos de la cohorte FACEHBI de Ace, un proyecto de investigación que sigue a personas cognitivamente sanas para comprender mejor los cambios cerebrales que se producen antes de la aparición de los primeros síntomas. La participación en iniciativas internacionales como AMYPAD permite seguir avanzando en el conocimiento de los factores que pueden influir en el desarrollo de las enfermedades neurodegenerativas y contribuir a una detección cada vez más precoz. Porque avanzar en el Alzheimer también implica comprender mejor qué factores pueden ayudar a proteger la salud cerebral a lo largo de la vida.