Sensibilización 15 abril 2026

BLOG | La lectura, el hilo de Ariadna y el autocuidado

Hoy Barcelona baila sobre los ríos de tinta y de historias, envuelta en el olor a rosa fresca y el crujir de las páginas nuevas.

Para muchos, Sant Jordi es una fecha señalada en el calendario por la tradición; para mí es también un recordatorio de una verdad fundamental: leer es, por encima de todo, un acto de libertad consciente en favor del autocuidado.

Siempre he creído que un libro es una puerta. Una puerta a otros mundos, otras vidas, otras maneras de ver las cosas. Una puerta que se convierte en lo que nos mantiene a flote en momentos difíciles.

Una puerta que, a veces es una vía de escape y otras, es nuestro puerto a tierra. Cuando convivimos con el Alzheimer o cualquier otra demencia, esas puertas a veces parecen volverse pesadas o difíciles de encontrar.

Por eso, hoy quiero hablaros de la lectura no solo como un hábito, sino como ese hilo de Ariadna que nos permite entrar y salir de mundos cuando las palabras del nuestro se vuelven borrosas.

Puertas que se abren, recuerdos que se encienden

A menudo he oído que le preguntan a la doctora Boada: «¿Tiene sentido que mi familiar siga leyendo si olvida la página anterior?».

Su respuesta siempre es un sí rotundo. La lectura en personas con deterioro cognitivo no busca necesariamente el aprendizaje de datos, sino la evocación de emociones. La chispa al reconocer una palabra antigua, la conexión emocional con un poema que recitábamos de niños o con un recuerdo escondido…

El sencillo pero inmediato placer de pasar las páginas, absortos en el ahora. Es precisamente eso. Un libro abierto es una invitación a quedarse en el presente, a disfrutar del «aquí y ahora» de una historia, aunque al cerrar la tapa el argumento se desvanezca. Porque la sensación de bienestar no se difumina tan fácilmente.

El refugio de quienes cuidan

No puedo hablar de lectura sin pensar en vosotros, quienes cuidáis. Sé que vuestros días tienen pocas pausas, pero un libro puede ser ese refugio de diez minutos antes de dormir donde dejáis de ser «el cuidador de» para volver a ser exploradores, detectives o amantes en una ficción lejana.

Permitíos ese lujo. La lectura es el mejor bálsamo para la mente cansada; es una forma de autocuidado que no requiere cita previa ni receta médica, solo una lámpara encendida y ganas de dejarse llevar.

Decía la escritora Virginia Woolf: «la lectura es el único refugio donde podemos encontrar paz y libertad de pensamiento.»

Un compromiso compartido

Desde Ace Alzheimer Center Barcelona, trabajamos cada día para que ninguna puerta se cierre del todo. Nuestros talleres de estimulación cognitiva, nuestras sesiones de lectura compartida y nuestro empeño en la investigación son, en el fondo, formas de seguir editando la historia de vida de cada paciente, asegurándonos de que cada capítulo cuente.

Este 23 de abril, cuando compréis esa rosa o elijáis ese libro, ya sea un ensayo denso o una novela ligera (¡lo importante es el viaje!), pensad en la lectura como ese hilo que Ariadna usaba para salir del laberinto en la mitología griega: una conexión hacia el autocuidado compartido.

A nuestros pacientes, a sus familias y a todo el equipo de Ace: os deseo un Sant Jordi lleno de capítulos memorables.

Que no dejen de abrirse puertas. Que no dejen de leerse vidas.

 

Miren Jone Gurrutxaga, directora general de Ace Alzheimer Center