Las mujeres tienen el doble de riesgo de desarrollar Alzheimer que los hombres. Sin embargo, siguen estando infrarrepresentadas en los ensayos clínicos y asumen mayoritariamente el cuidado de las personas afectadas. Queremos señalar la necesidad de incorporar una perspectiva de género en la investigación y en el abordaje de la enfermedad.
El Alzheimer es una enfermedad con un marcado impacto en las mujeres. A partir de los 55 años, la prevalencia es del 7,1% en mujeres frente al 3,3% en hombres, lo que significa que ellas tienen aproximadamente el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad.
Pese a representar la mayoría de los casos, las mujeres no participan de forma equitativa en los ensayos clínicos sobre Alzheimer. A esta realidad se suma otro factor relevante: el cuidado de las personas con demencia recae mayoritariamente en ellas.
“Los datos son claros: el Alzheimer afecta de forma desproporcionada a las mujeres. Reconocer su papel es imprescindible para avanzar hacia una investigación más justa y con verdadera perspectiva de género”, afirma la doctora Mercè Boada, codirectora médica de Ace Alzheimer Center Barcelona.
Factores biológicos y sociales
La mayor prevalencia del Alzheimer en mujeres responde a una combinación de factores biológicos y sociales.
Entre ellos destacan los cambios hormonales asociados a la menopausia; la disminución de los estrógenos se ha relacionado con un mayor riesgo de demencia, ya que puede hacer al cerebro más vulnerable al deterioro.
También influyen determinados perfiles genéticos y el nivel educativo. En España, muchas mujeres de generaciones anteriores no tuvieron acceso a una educación básica, un factor que se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer.
Menor presencia en ensayos clínicos
Aunque las mujeres son mayoría entre las personas afectadas por Alzheimer, su presencia en los ensayos clínicos sigue siendo menor.
Investigaciones realizadas por Ace muestran que las mujeres tienen un 26% menos de probabilidades de ser seleccionadas para estudios clínicos.
La neuróloga Maitée Rosende-Roca, autora de un estudio sobre esta cuestión, destaca la necesidad de adaptar las herramientas de evaluación: “Es imprescindible mejorar las herramientas de diagnóstico para que sean sensibles al nivel educativo y permitan una mayor representación de las mujeres en los ensayos clínicos”.
Pacientes y cuidadoras
El impacto del Alzheimer en las mujeres no se limita a la prevalencia de la enfermedad. También son ellas quienes asumen mayoritariamente el cuidado de las personas con demencia.
Según estudios realizados por el equipo de Trabajo Social de Ace Alzheimer Center Barcelona, dos de cada tres personas cuidadoras son mujeres. Hemos podido comprobar que el 73% de las personas que participan en talleres y grupos de apoyo para cuidadores son mujeres, lo que refleja que siguen asumiendo en mayor medida esta responsabilidad.
Esto significa que, cuando un hombre desarrolla demencia, lo más habitual es que la cuidadora principal sea su esposa, su hija o su nuera antes que su hijo.
Esta situación tiene consecuencias directas en el desarrollo profesional, la estabilidad económica y la salud emocional de muchas mujeres.
“Cuidar a una persona con Alzheimer es un proceso largo y complejo. Por eso debemos reconocer y valorar el papel esencial de las cuidadoras, que sostienen día a día una labor imprescindible”, concluye Mercè Boada.